ADVOCACIÓN
Por lo que se refiere a la advocacion de la Buena Muerte, no parece que ésta fuera la originaria. En primer lugar, porque no se expresa en el contrato de encargo, ni tampoco en la descripción de la procesión que se efectuó al año siguiente, 1621, para entronizar la imagen en su altar. En segundo lugar, por los fines de la Hermandad a la que estaba destinada. El grupo escultórico fue encargado para una Hermandad de sacerdotes, constituida en la casa profesa de los jesuitas, cuya motivación era la búsqueda del arrepentimiento y la conversión de los pecados de la carne. Por tanto, nada parece indicar que la advocación de la Buena Muerte estuviese relacionada con dicha motivación.
Un siglo más tarde, en 1725, se quiso crear en la citada casa profesa una congregación de la Buena Muerte. En el texto que hace referencia a dicha fundación, se dice que los titulares serían "la Virgen Santísima Dolorosa a los pies de Cristo Crucificado y el Señor San José, especialísimo abogado de la buena muerte". Es muy probable que fuese a partir de entonces cuando al Cristo comenzase a denominársele de la Buena Muerte. En una descripción del templo de la Anunciación de dos años después, se dice que el primer altar que existe en la nave del templo, en el lado de la epístola, está ocupado por el "Santo Cristo de la Buena Muerte".