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ORACION DE D. MANUEL J. LARA PARRADO
Bendita sinestesia de luz, sombra, forma y proporción, bendita mezcla de materia, divinidad, belleza, amor y arte, magnífico retrato fiel a tu advocación, compendio de anatomía, elegancia y devoción, Cristo de los Estudiantes; aquí estoy, ante ti, y ante tus hermanos que te siguen cada Martes Santo, cada día del año; ante tío estoy, mi Cristo de la Buena Muerte; icono y símbolo de luz para el estudiante, cómo obviar esta oportunidad que se me presenta ante Ti, ante la muerte en su excelsa virtud, ante la imagen de un Dios tan cercano, tan afable, tan misericordioso, tan sencillo, ante una muerte tan dulce,tan afligida, tan serena, tan dormida…
Tú que eres camino de verdad, consuelo del pecador y luz del cristiano, haz ver el camino a cada joven estudiante que te sigue, a cada discípulo que se instruye en la verdad y el amor, sé Tú el maestro, ejemplo vivo de sabiduría para cada uno de nosotros, ilumina nuestras vidas con tu poder celestial, para que consigamos nuestros anhelos y alcancemos nuestras ilusiones siempre con el amor de María Santísima de la Angustia.
Ayúdanos a formar un mundo mejor, sin desamor, sin egoísmo, sin desavenencias ni odios; ayúdanos Cristo de los Estudiantes para que esta juventud que ahora camina y entre la que me encuentro, sepa siempre abrazar la cruz que llevaste para que su estandarte sea siempre la caridad, el amor, el esfuerzo, la innovación, y la tolerancia.
Cristo de la Buena Muerte,
perfección, equilibrio y proporción,
muerto, exánime e inerte,
rostro exangüe de aflicción.
Cristo de la Buena Muerte,
armonía de perfecta conjunción
que eres hombre que padeces y que sientes
que eres Dios reflejo de tu unción.
Dulce y suave el suspiro de tu muerte,
dulce y suave, dormido por amor,
afable y tierna la caída de tus sienes
que muerto no pareces divino Redentor.
Apolíneo legado de armonía
del tórrido tronco en que naciste,
unas manos tallaron la alegría
al ver dulce y buena, tu áurea muerte.
Tú inspiras devoción al afligido,
Tú acallas la carcoma de los odios,
Tú avivas el amor, cada latido
Y anulas la injusticia y el oprobio
Tú sanas al enfermo, al oprimido,
Tú calmas al sediento y al que sufre,
Tú atizas la oración del peregrino
Y en Buena Muerte, yaciste por e hombre
Eres luz que alumbra la verdad,
eres vida de perdón y caridad,
Nuestro pan, Sacramento del Altar;
Equilibrio portentoso de deidad.
Cristo de la Buena Muerte
de estos versos mi oración,
torpe, sincera, sentida,
ante Ti, mi admiración,
un legado de alabanza
estremece al corazón
y un latido de esperanza
despierta ya la ilusión
que muerto va por Sevilla
que muerto va por amor,
rostro exangüe de aflicción,
muerto, exánime e inerte
es la fe y la devoción
Señor de la Buena Muerte.
Manuel José Lara Parrado
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