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LAS VIVENCIAS SEVILLANAS DE UN COFRADE GALLEGO.
Mucho tiempo pasó desde aquella calurosa primavera del año 1976, cuando siendo un chaval despistado, me acerque a observar lo que para mí dejo ”impronta” de vida y no fue otra cosa que la Semana Santa de esta bendita y Mariana ciudad de Sevilla.
Tengo una íntima sensación que voy a revelar: a mí, Sevilla me enamoró desde el mismo día que llegué, y puedo decir que sigo experimentando esa misma sensación cuando me acerco a ella... no sé..... es como si llegase a mi casa , a mi mundo más deseado...
Yo digo que Sevilla, para mí, es la “amante” que siempre te está esperando con alegría contenida.
Olor, sonido y vista se avivan en los que experimentamos la “ metamorfosis” de esos días, en algo muy bello y para mi comparable con las cosas mejores de mi vida.Aquí la Pasión Muerte y Resurrección de Cristo es emoción intensa pero tambien alegría inmensa.
Si se piensa que yo procedo de una tierra algo más oscura y húmeda, se puede uno hacer a la idea el enorme contraste por mí vivido.
Hablar de Semana Santa, para mí, no es difícil porque ya con seis años de edad acompañaba a mi querido y admirado padre a la procesión del Nazareno y la Virgen de la Soledad, que salía de la Orden Tercera ,las tardes del Domingo de Ramos , por las angostas y recoletas calles de al Ciudad Vieja de la Coruña.
Preciosa y devota procesión , por cierto , con unas meritorias tallas del Hecce Homo y la Virgen Dolorosa implorante cuyas imágenes siguen muy vivas en mi recuerdo.
Confieso que al llegar a Sevilla en Semana Santa mi despiste fue monumental: me cuadraba ver la “Borriquita” el Domingo de Ramos pero no “La Sagrada Cena” el mismo Domingo de Ramosy mucho menos ver el “santo Traslado de Cristo al Sepulcro” el Lunes Santo.
No digamos ver , esa cantidad de procesiones juntas en un mismo día todas a la vez, y que me daba a mi la sensación , sin orden ni concierto.
¡Dios Mío, cuanta gente! ¡Qué cantidad de empujones! ¡Cuantas bullas! No sé...el primer año no entendí nada ,o muy poco....
Tuve también el “síndrome” de los pasos iguales... Al cabo de ver procesiones durante dos días seguidos todos los Cristos y los palios me parecían iguales (¡Craso error el mío!)
Al transcurrir del tiempo, la cosa fue cambiando...
Después de varios años de ausencia obligada por motivos laborales y profesionales , llevo viniendo ininterrumpidamente desde el año 1990 y tengo que reconocer que hoy cada día me siento más identificado con el mundo cofrade y la Semana Santa.
Como buen cofrade y “capillita” tengo mis preferencias y mis propias vivencias que trato de mantener año tras año.
Además el venir a Sevilla (soy vecino de la collación de San Martín) más de una vez al año , procuro visitar las hermandades en épocas normales ; soy un apasionado visitante de las imágenes situadas en su camarín , en la quietud y silencio de lo cotidiano, recreándome en su belleza.
Para terminar , no quiero dejar de recordar dos momentos importantes de estos maravillosos días, que espero seguir disfrutándolos como muchos otros, durante muchos años.
El primero es le palio de la Virgen de la Amargura en filando desde la Plaza Europa hacia la Alameda ,con el cielo violeta de fondo , entre nubes de incienso avanzando lentamente en una “chicotá” magnifica a los sones de esa maravillosa marcha “Amarguras “... y además ...para mi entera ... no hay momento más sublime y hermoso.
Tampoco quiero terminar sin evocar el paso del Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de los Estudiantes con su monte de lirios morados y el crujir de la caoba la tarde luminosa de un Martes Santo por la plaza de la Contratación ...¡Que belleza!
¡Cuanta emoción contenida! Es la Muerte hecha Amor ...Simplemente maravilloso.
¡Gracias Sevilla , si no existieras, te tendría que inventar!.
Alfonso Babio Bescansa.
Ingeniero de Montes , profesor de Tecnologia de la Madera e Industrias por la Escola Politecnica de la Universidad de Santiago (Campus de Lugo).
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